Actualización del 1 de septiembre. La presentación de los trabajos para adaptar la iglesia parroquial de Santa María como museo del tesoro pontificio ha quedado aplazada. El programa municipal marca ahora el traslado del acto a una nueva fecha que se anunciará, por lo que la convocatoria del lunes 31 de agosto a las 19.00 ya no está vigente.

La línea actualizada conserva el nombre del arquitecto e historiador Arturo Zaragozá y la parroquia como lugar anunciado. Sin embargo, no publica nuevo día, hora, motivo del cambio, aforo, precio ni reserva. Esta noticia se ha corregido para evitar que una convocatoria caducada se confunda con una cita futura; la actualización sustancial se explica además en una pieza enlazada entre las fuentes.

La convocatoria del 31 de agosto ha dejado de estar vigente

El acto aparecía en el programa oficial de los días previos, junto a otras propuestas culturales y festivas entre el 31 de agosto y el 6 de septiembre. La versión consultada el 1 de septiembre añade un aviso expreso: la actividad se traslada a una nueva fecha que será anunciada. No ofrece una causa ni un calendario alternativo, por lo que esos datos no deben completarse mediante suposiciones.

El cambio se refiere a la presentación de las obras de adecuación para albergar el museo del tesoro pontificio. No demuestra que el proyecto patrimonial haya quedado suspendido ni modifica por sí solo el resto del programa. La Veu mantiene esta noticia como contexto histórico corregido y ha publicado una actualización separada para explicar qué ha cambiado y cómo comprobar la futura convocatoria.

Tres piezas articulan el conjunto del tesoro pontificio

Una resolución de la Generalitat publicada en 2015 inició el expediente para declarar Bien de Interés Cultural, en la categoría de colección de bienes muebles, tres obras conservadas en Santa María. El conjunto incluye la cruz procesional de cristal de roca de Benedicto XIII, datada aproximadamente entre 1412 y 1414, y el cáliz de su capilla privada, atribuido a un taller de Sant Mateu hacia 1415.

La tercera pieza es el relicario del Lignum Crucis de Clemente VIII, una obra anónima de plata dorada y esmaltes fechada aproximadamente entre 1423 y 1429. El documento autonómico las vincula al uso litúrgico personal de Benedicto XIII, conocido como el Papa Luna, y de su sucesor Clemente VIII. Hablar de expediente iniciado es más preciso que afirmar, sin la resolución final verificada, que la declaración quedó culminada en aquel momento.

El templo reúne ocho siglos de transformaciones

Turismo de Peñíscola sitúa el origen de Santa María en el siglo XIII, tras la conquista, y conserva como testimonio de esa primera etapa una portada románica. El edificio incorporó elementos góticos y fue reconstruido a mediados del siglo XIV después de un incendio. Su configuración actual procede en buena parte de la ampliación neoclásica realizada en el siglo XVIII.

El templo quedó parcialmente destruido durante la Guerra Civil y recibió su última restauración indicada por la ficha turística en 2005. En él celebraron oficios pontificales Benedicto XIII y Clemente VIII, y fue consagrado obispo quien después sería el papa Calixto III. La adaptación museística se inserta así en un edificio que ya combina uso religioso, patrimonio arquitectónico y memoria del periodo pontificio de Peñíscola.

Zaragozá aporta cuatro décadas de experiencia patrimonial

Arturo Zaragozá Catalán es doctor arquitecto y fue inspector de Patrimonio Artístico de la Generalitat Valenciana entre 1983 y 2018, según su perfil en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. Es académico numerario de esa institución, correspondiente de la Real Academia de San Fernando y miembro de ICOMOS y de la Academia del Partal.

Su trayectoria incluye informes y supervisión de intervenciones en bienes patrimoniales, un perfil especialmente ligado a la lectura histórica de los edificios y a su conservación. La futura presentación podrá explicar cómo se plantea la relación entre el templo y sus piezas, pero las conclusiones deben esperar a la nueva convocatoria: ni las fuentes consultadas ni una imagen generada permiten anticipar el diseño, la apertura o las condiciones futuras del museo.